La economía de Estados Unidos mostró señales de debilidad al cierre del último trimestre. Nuevos datos oficiales revelan que el crecimiento fue mucho menor de lo previsto.
El informe llega en un momento de gran incertidumbre económica. A las dudas sobre la actividad productiva se suman ahora los efectos del conflicto militar con Irán y el aumento de los precios del petróleo.
El crecimiento se desacelera con fuerza
El Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos creció a una tasa anualizada de 0.7% entre octubre y diciembre, según la segunda estimación publicada por el Departamento de Comercio.
La cifra representa una fuerte revisión a la baja respecto al 1.4% calculado inicialmente. También está muy por debajo del 4.4% registrado en el tercer trimestre del año.
Las nuevas estimaciones redujeron varias áreas clave del crecimiento. Entre ellas aparecen las exportaciones, el gasto de los consumidores y el gasto del gobierno.
Las exportaciones sufrieron la mayor corrección. La caída pasó de -0.9% a -3.3%, lo que contribuyó a debilitar el resultado final del trimestre. El cierre parcial del gobierno federal también afectó los datos económicos. Ese episodio restó aproximadamente 1.16 puntos porcentuales al crecimiento del PIB.
Muchos economistas creen que parte de esa pérdida podría recuperarse durante el primer trimestre del año.
Un año complicado para la economía
El último trimestre cerró un año marcado por cambios importantes en la política económica.
Durante 2025, la economía estadounidense creció 2.1%, el ritmo anual más lento desde 2020 y uno de los más débiles de la última década. El periodo estuvo marcado por tensiones comerciales, inversiones aceleradas en inteligencia artificial y una desaceleración en la contratación de trabajadores.
Ahora el panorama se complica aún más con el impacto económico del conflicto militar entre Estados Unidos e Irán.
La guerra presiona los precios de la energía
El conflicto ha impulsado el precio del petróleo en los mercados internacionales. Como resultado, los consumidores estadounidenses ya comienzan a notar gasolina más cara.
Economistas advierten que si la guerra se prolonga o se amplía, el impacto inflacionario podría ser mayor. “El impacto total sobre la economía estadounidense y los mercados financieros sigue siendo muy incierto”, señaló la economista Kathy Bostjancic en un informe para inversionistas.
Según analistas, el aumento de la incertidumbre podría afectar tanto la inversión empresarial como el gasto de los consumidores.
Consumidores más pesimistas
La confianza de los consumidores también ha comenzado a deteriorarse. Una encuesta de la Universidad de Michigan mostró que el índice de sentimiento cayó cerca de 2% este mes, hasta situarse en 55.5 puntos. La directora del estudio, Joanne Hsu, explicó que el optimismo registrado a inicios del mes desapareció después de las acciones militares en Irán.
Un mercado laboral con señales mixtas
El mercado laboral también muestra signos de fragilidad.
En febrero se perdieron 92,000 empleos, mientras la tasa de desempleo subió a 4.4%, frente al 4.3% registrado el mes anterior. Sin embargo, algunos indicadores apuntan a que las empresas todavía están buscando trabajadores. Datos del Departamento de Trabajo indican que en enero se registraron 400,000 nuevas vacantes laborales respecto a diciembre.
Al mismo tiempo, los despidos aumentaron ligeramente y alcanzaron 2.1 millones en el mismo mes.
La Reserva Federal enfrenta un dilema
El panorama económico deja a la Reserva Federal en una situación compleja.
El banco central recortó las tasas de interés tres veces el año pasado para apoyar el empleo.
Pero el aumento de los precios de la energía podría complicar esa estrategia. Algunos analistas creen que la autoridad monetaria podría evitar nuevos recortes de tasas este año.
Incluso existe la posibilidad de que se discutan aumentos si la inflación vuelve a acelerarse.













