Farmacias privadas en Cuba: medicamentos consumen hasta 75% de una jubilación

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Los precios observados en farmacias privadas en Cuba consumen entre el 30% y el 75% de una jubilación promedio por cada medicamento o suplemento.

Una presentación pediátrica de cefalexina cuesta 2.000 pesos cubanos, mientras la nistatina alcanza los 1.200 pesos. El ácido fólico en jarabe y la difenhidramina llegan a 1.800 pesos.

Los suplementos vitamínicos aparecen con precios de entre 2.000 y 3.000 pesos. Estas cifras corresponden a productos vendidos en al menos un establecimiento privado del municipio habanero de Regla.

Precios frente a los ingresos de jubilados

Una jubilación promedio ronda los 4.000 pesos mensuales. Por tanto, comprar cefalexina pediátrica absorbería la mitad de ese ingreso, sin contar alimentos, electricidad, transporte u otros gastos.

La nistatina representaría el 30% de la pensión y un medicamento de 1.800 pesos consumiría el 45%. Un suplemento de 3.000 pesos equivaldría al 75% del ingreso mensual.

El impacto puede aumentar cuando una persona necesita varios fármacos durante el mes. La situación afecta especialmente a enfermos crónicos, adultos mayores y familias con bajos ingresos.

Las farmacias privadas en Cuba amplían las opciones para encontrar productos escasos, pero sus precios establecen una barrera económica. El problema resulta más severo ante la falta de siete de cada diez medicamentos esenciales.

Decreto 160 autoriza los servicios farmacéuticos privados

El Decreto 160 del Consejo de Ministros abrió esta actividad a micro, pequeñas y medianas empresas y cooperativas no agropecuarias. La norma fue emitida el 22 de julio de 2026, publicada el 28 de julio y entró en vigor el 4 de agosto.

Los negocios necesitan una licencia previa del Ministerio de Salud Pública. También deben emplear farmacéuticos certificados y vender productos con registro sanitario vigente.

El Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos supervisa los requisitos sanitarios. Los psicofármacos y medicamentos controlados continúan sujetos a restricciones estatales.

Las mipymes existentes deben modificar su objeto social ante el Ministerio de Economía y Planificación. Los nuevos negocios tienen que declarar los servicios farmacéuticos como su actividad principal.

El sector privado puede establecer sus precios, a diferencia de la red estatal subsidiada. El Estado mantiene la distribución gratuita de fármacos mediante la tarjeta de control.

Médico cuestiona precios y controles técnicos

El médico Eduardo Cardet alertó sobre el acceso económico y las condiciones técnicas necesarias para operar estos establecimientos. Consideró indispensable disponer de personal con formación farmacológica y controles adecuados.

“No sé hasta qué punto estas farmacias privadas se puedan estructurar con la calidad y, dentro de la calidad, los controles que lleva”, declaró Cardet.

El médico también mencionó el elevado costo de tratamientos especializados, incluidos los citostáticos utilizados en quimioterapia. Estos productos pueden quedar fuera del alcance de la mayoría de los pacientes que los necesitan.

Mientras tanto, la red estatal afronta un desabastecimiento superior al 70% del cuadro básico nacional. Los recursos disponibles han sido priorizados para urgencias, pacientes graves y sueros destinados a hemodiálisis.


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