Las declaraciones de Marco Rubio elevan la presión sobre el liderazgo cubano en un momento clave. El mensaje es directo y apunta a cambios profundos en la cúpula del poder.
Mientras avanzan contactos entre Washington y La Habana, el discurso deja claro que las reformas económicas no bastan.
Un mensaje directo desde la Casa Blanca
El secretario de Estado afirmó que la crisis en Cuba no tiene solución sin un relevo en el poder.
“El fondo del asunto es que su economía no funciona. Es una economía no funcional”, dijo Rubio.
Su diagnóstico fue más allá. Señaló que el sistema ha sobrevivido durante décadas gracias a subsidios externos, primero de la Unión Soviética y luego de Venezuela.
Críticas al liderazgo actual
Rubio cuestionó abiertamente a quienes dirigen el país. Aseguró que no tienen capacidad para resolver la crisis.
“Están en muchos problemas y las personas a cargo no saben cómo solucionarlo”, afirmó.
Luego lanzó la frase más contundente: “Tienen que poner gente nueva al mando”.
También insistió en que el cambio debe ser profundo y no limitado a ajustes económicos.
Más que reformas económicas
Las palabras de Rubio llegan justo cuando el gobierno cubano anuncia medidas para abrir la economía a la diáspora.
Sin embargo, desde Washington consideran que esos pasos no son suficientes.
El propio Rubio ha reiterado que las reformas actuales no representan un cambio estructural real.
Negociaciones en marcha y presión creciente
Las declaraciones coinciden con un momento de contactos discretos entre ambos países.
Donald Trump ya adelantó que “muy pronto” podría haber avances en las conversaciones con Cuba.
En paralelo, crecen las señales de que Estados Unidos busca algo más que ajustes económicos: un cambio en la dirección política.
Un posible cambio en la cúpula
El planteamiento de Rubio abre la puerta a escenarios sensibles. Entre ellos, un relevo en la presidencia o movimientos dentro del núcleo de poder.
Algunos analistas interpretan estas palabras como una presión directa sobre figuras como Miguel Díaz-Canel.
Otros van más allá y señalan que el mensaje también apunta al control histórico de la cúpula vinculada a los Castro.
Una crisis que acelera las decisiones
Todo ocurre en medio de una situación crítica en la isla. La falta de combustible, los apagones y la caída económica han debilitado al sistema.
En ese contexto, la presión externa y la interna empiezan a converger.
Las declaraciones de Rubio no solo marcan una postura política. También trazan el tipo de cambio que Washington espera ver en Cuba.
