Adelantan el fin del curso escolar en Cuba por apagones, falta de combustible y crisis del transporte

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El Gobierno cubano adelantará el cierre del curso escolar 2025-2026 entre el 15 y el 30 de junio, una decisión que modifica el calendario previsto y confirma el impacto directo de la crisis económica sobre las escuelas del país.

La medida fue explicada por la ministra de Educación, Naima Ariatne Trujillo Barreto, durante una comparecencia televisiva en la que reconoció problemas logísticos, falta de aseguramientos, dificultades de transporte, apagones y limitaciones de combustible para sostener el año lectivo hasta julio.

El curso escolar cerrará antes de lo previsto

El calendario oficial contemplaba la finalización del curso en julio, según lo establecido previamente por el Ministerio de Educación. Sin embargo, las autoridades decidieron adelantar el cierre de manera gradual, con fechas que dependerán de las condiciones de cada territorio.

La ministra afirmó que el país enfrenta un nivel de limitaciones que obliga a mover el cierre hacia el período comprendido entre el 15 y el 30 de junio. No se trata, según explicó, de cerrar todas las instituciones de golpe, sino de iniciar un proceso escalonado para concluir las actividades docentes.

La decisión llega después de meses marcados por apagones prolongados, déficit de transporte, falta de combustible y dificultades para garantizar la asistencia regular de estudiantes y maestros. En varias provincias se redujeron los días de presencialidad, los servicios de semiinternado y la capacidad de atención en centros escolares.

Apagones, transporte y largas caminatas

Uno de los elementos más sensibles reconocidos por la propia ministra fue el esfuerzo que están haciendo las familias para sostener la asistencia a clases. Muchos niños, padres y docentes han tenido que caminar largas distancias por la falta de transporte.

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La crisis energética también ha golpeado el funcionamiento de las escuelas. Los apagones afectan la ventilación, la elaboración de alimentos, el estudio en casa y la organización de actividades docentes. En un país donde muchas viviendas pasan horas sin electricidad, preparar tareas, estudiar o descansar se vuelve cada vez más difícil.

A esto se suma la escasez de combustible, que limita el traslado de profesores, estudiantes internos, alimentos y recursos básicos. La educación cubana, que durante décadas fue presentada como una de las principales vitrinas del sistema, vuelve a quedar atravesada por la crisis general del país.

Las escuelas no cerrarán completamente

El Ministerio de Educación aseguró que las instituciones permanecerán abiertas para atender a niños en situación de mayor vulnerabilidad. Esa aclaración busca evitar que el adelanto del cierre deje sin respaldo a familias que dependen de la escuela para la alimentación, el cuidado o la atención diaria de sus hijos.

No obstante, la medida confirma que el sistema no puede sostener el calendario ordinario. En distintos momentos del curso, entre 10000 y 22000 estudiantes estuvieron en condiciones excepcionales por vivir lejos de sus centros o permanecer desconectados de sus instituciones.

La educación especial cerrará incluso antes, durante mayo, de acuerdo con la información oficial. Las graduaciones tampoco se realizarán con grandes actos. Serán organizadas en barrios, escuelas o municipios, con menor concentración de personas y menos exigencias logísticas.

También habrá cambios en la educación superior

El ministro de Educación Superior, Walter Baluja García, informó que la mayor parte del curso universitario concluirá en la primera quincena de julio. Sin embargo, algunas prácticas, investigaciones y defensas de tesis podrían extenderse más allá de esa fecha.

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Otro anuncio relevante fue la eliminación de los exámenes de ingreso a la educación superior para el curso 2026-2027. En su lugar, se tomará en cuenta el promedio o índice académico acumulado del preuniversitario, con plaza garantizada para todos los aspirantes.

La decisión puede aliviar tensiones inmediatas, pero también abre preguntas sobre el nivel de preparación con que llegarán los estudiantes a la universidad. En un curso interrumpido por apagones, ausencias, reducción de clases presenciales y problemas de transporte, medir el rendimiento académico se vuelve mucho más complejo.

Un sistema educativo con miles de plazas vacantes

El adelanto del cierre escolar ocurre en medio de un déficit docente estimado en alrededor de 24000 maestros. Eso significa que una de cada 8 plazas no está cubierta, una cifra que refleja el deterioro acumulado del sector.

Provincias como Matanzas, Camagüey y Sancti Spíritus reportan faltantes superiores a 2000 docentes cada una. La salida de maestros hacia otros sectores, la emigración y los bajos salarios han debilitado la capacidad del sistema para mantener la calidad educativa.

Aunque las autoridades presentan el ajuste como una medida sensible ante las condiciones actuales, para muchas familias el adelanto del curso confirma una realidad más profunda. La escuela cubana ya no solo enfrenta problemas pedagógicos. También depende del combustible disponible, de la electricidad del día, del transporte que funcione y de la resistencia de maestros y alumnos.

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El cierre anticipado del curso escolar muestra hasta qué punto la crisis nacional ha entrado en las aulas. No se trata únicamente de terminar antes. Es la evidencia de que el país no logra garantizar, con normalidad, uno de los servicios públicos más importantes para millones de familias.



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