El sistema de transporte público en Cuba atraviesa uno de sus momentos más complejos en años debido al severo déficit de combustible, una situación que ha obligado al Gobierno a priorizar servicios esenciales mientras reduce significativamente las operaciones en todo el país.
Así lo confirmó el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, quien detalló las medidas adoptadas para sostener la movilidad en medio de una crisis marcada también por la falta de piezas de repuesto y el deterioro de la infraestructura.
Entre los ajustes más drásticos destaca la reducción del transporte interprovincial. Actualmente, los ómnibus nacionales operan con apenas una salida diaria por provincia, lo que representa una cuarta parte de su capacidad habitual.
En el caso del ferrocarril, los trenes nacionales circulan con una frecuencia de cada ocho días, limitando considerablemente las opciones de traslado para la población.
A pesar de estas restricciones, el Ministerio de Transporte ha logrado mantener servicios considerados imprescindibles. En el último mes se realizaron más de 1.700 viajes en ómnibus, además de salidas adicionales para atender casos urgentes, lo que permitió transportar a más de 90.000 pasajeros.
En el sector ferroviario, se movilizaron más de 40.000 personas, incluyendo estudiantes y profesores mediante trenes extraordinarios.
Uno de los focos principales ha sido garantizar el transporte vinculado a la salud y la educación. Se han priorizado traslados de pacientes, incluidos aquellos que requieren tratamientos como hemodiálisis, así como el transporte diario de miles de estudiantes de escuelas especiales.
También se habilitó un servicio específico para personal sanitario, que ya suma miles de viajes, aunque con recursos aún insuficientes.
En paralelo, el transporte marítimo y aéreo ha sufrido ajustes. Las salidas de ferry se redujeron a dos por semana, mientras que los vuelos nacionales se mantienen con limitaciones. Además, muchas inversiones en infraestructura vial y terminales han sido pausadas temporalmente, a la espera de mejores condiciones.
A pesar del escenario adverso, el Gobierno impulsa alternativas como el uso de vehículos eléctricos. Entre las iniciativas destacan la incorporación de ambulancias eléctricas, triciclos y ecomóviles, así como incentivos para la importación de este tipo de transporte con sistemas de carga solar.
Otro paso relevante será la legalización de vehículos ensamblados por piezas, lo que permitirá integrarlos al sistema formal y facilitar su acceso al combustible. Esta medida busca ampliar las opciones de movilidad en un contexto donde el transporte estatal no logra cubrir la demanda.













