El Niño en Cuba vuelve al centro del pronóstico tras el aviso de la NOAA del 11 de junio, que eleva a 63% la probabilidad de intensidad muy alta entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
La advertencia de la NOAA ya tiene fecha y ventana de impacto
La NOAA confirmó el 11 de junio de 2026 que El Niño está activo y que el episodio puede alcanzar una intensidad muy alta en el tramo de noviembre de 2026 a enero de 2027.
El dato no llega en abstracto para Cuba. El país entra a esa etapa con reservas hídricas por debajo del 40% y con una sequía extendida en buena parte del territorio.
Sequía, embalses y más presión sobre el agua
Los datos confirmados para Cuba sitúan al 62% del territorio con afectación por sequía y las reservas hídricas en 38% de capacidad.
Ese nivel de almacenamiento es el más bajo desde 2015, según los datos recopilados con el pronóstico climático difundido por la NOAA y el seguimiento del Insmet.
En un escenario así, el comportamiento de las lluvias importa tanto como la duración del calor. Si el patrón de El Niño reduce la humedad disponible, los embalses entran al verano con menos margen para sostener el servicio.
Agricultura y salud pública: dos frentes sensibles
El Niño en Cuba también coincide con siembras más expuestas a déficit de humedad y a temperaturas elevadas durante los meses más cálidos.
En el campo, menos agua útil complica el riego y obliga a ajustar calendarios de siembra. En las ciudades, el aumento de las temperaturas eleva la presión sobre el abasto de agua y sobre la atención a adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
El Insmet ya advierte un período lluvioso con mayor probabilidad de sequía y veranos más cálidos que el promedio.
¿Qué dice el pronóstico regional para el Caribe?
La vigilancia del fenómeno no se limita a Cuba. El aviso del centro de predicción del clima de la NOAA forma parte del seguimiento del ENSO, el sistema que combina El Niño y La Niña en el Pacífico ecuatorial.
Cuando el evento se fortalece, sus efectos no son iguales en todo el Caribe. En Cuba, el riesgo más concreto en esta etapa sigue siendo la combinación de menos lluvia útil, más evaporación y mayor tensión sobre el agua almacenada.
La próxima lectura del comportamiento oceánico y atmosférico será clave para saber si el episodio avanza hacia la franja más intensa prevista para el cierre de 2026 y el arranque de 2027.












