La crisis del gas licuado continúa agravándose en Cuba y ya se refleja con fuerza en el mercado informal. Más detalles de inmediato.
Según el monitoreo publicado este 16 de junio por El Toque, el precio de un balón de gas LP alcanza los 50.000 pesos cubanos, una cifra que confirma el creciente impacto de la escasez sobre miles de familias en la Isla.
El elevado costo convierte al gas doméstico en uno de los productos más caros del mercado informal cubano, en medio de las dificultades para acceder a la venta oficial y la limitada disponibilidad en varias provincias del país.
La escasez impulsa la reventa
Durante esta semana también trascendió que las balitas de gas licuado comercializadas por la plataforma KMCero y su distribuidora Progas en La Habana están llegando al mercado informal a precios que duplican su valor inicial.
Los cilindros de 10 kilogramos, vendidos oficialmente por 24 dólares en un nuevo punto de venta de Guanabacoa, están siendo revendidos por hasta 50 dólares, según reportes divulgados por medios independientes.
Especialistas y consumidores atribuyen esta situación a las dificultades de acceso al servicio. Para comprar a través de KMCero es necesario disponer de una tarjeta en divisas y realizar compras mínimas de 50 dólares, requisitos que dejan fuera a una parte importante de la población y alimentan la reventa.
Colas y alta demanda
Las imágenes y testimonios llegados desde el punto de venta de Guanabacoa muestran largas filas desde horas de la madrugada, con decenas de personas intentando acceder a un producto que sigue siendo esencial para cocinar en los hogares cubanos.
A ello se suman las limitaciones en la oferta disponible, que no logra satisfacer la demanda existente, provocando que muchos consumidores recurran al mercado informal pese a los elevados precios.
Un producto cada vez más inaccesible
El precio oficial de 24 dólares por un cilindro de gas representa varias veces el salario mínimo mensual en Cuba. En el mercado informal, donde los valores pueden superar los 50 dólares o alcanzar los 50.000 pesos cubanos por balón, el combustible doméstico se convierte en un artículo prácticamente inaccesible para numerosas familias.
Mientras persisten los problemas de abastecimiento y distribución, el gas licuado continúa sumándose a la lista de productos afectados por la escasez y el incremento sostenido de los precios en el mercado informal cubano.












