Una eventual transición política en Cuba tendría más semejanzas con el escenario iraní que con el venezolano, según evaluaciones de inteligencia citadas por The New York Times.
El análisis parte de una diferencia clave: Washington tendría pocas opciones moderadas o pragmáticas dentro del aparato de poder cubano.
Ese panorama limitaría la posibilidad de encontrar una figura oficialista capaz de administrar un cambio desde la propia estructura gubernamental.
Pocas figuras para encabezar un cambio
Las agencias de inteligencia de Estados Unidos habrían examinado quién podría asumir el control del país ante la salida de sus actuales dirigentes.
La evaluación identifica pocos funcionarios con la disposición y capacidad necesarias para ocupar ese espacio. Los posibles aspirantes pertenecerían, sobre todo, a sectores de línea dura.
“Cuba se parece menos a Venezuela y más a Irán”, señalaron personas familiarizadas con esos reportes, de acuerdo con el diario.
La comparación no describe sociedades idénticas. Se refiere a la dificultad para localizar una corriente reformista dentro de estructuras políticas y de seguridad consolidadas.
El modelo venezolano no encajaría en Cuba
Funcionarios y exfuncionarios estadounidenses habrían buscado un perfil cubano comparable al papel asumido por Delcy Rodríguez en Venezuela.
Rodríguez pasó a ocupar la presidencia encargada venezolana después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026.
La inteligencia estadounidense considera que ese esquema difícilmente podría repetirse en Cuba. Una ruptura en la cúpula gobernante no conduciría necesariamente a una transición moderada.
El escenario cubano tendría mayores similitudes con los obstáculos observados al evaluar un cambio de régimen en Irán. Allí también resulta complejo determinar quién ocuparía el poder tras una caída del liderazgo.
Washington evalúa dos caminos ante La Habana
La Administración de Donald Trump ha manejado dos posibles líneas de acción frente al Gobierno cubano.
Una contempla negociar para obtener cambios políticos. La otra incluye planes dirigidos a forzar la salida de los actuales gobernantes mediante una mayor presión.
La CIA también creó un grupo operativo dedicado a Cuba, según una revelación anterior del propio diario. Su función estaría vinculada con la coordinación de acciones hacia la isla.
La Casa Blanca evitó comentar directamente las evaluaciones de inteligencia. Un funcionario estadounidense afirmó que Estados Unidos está preparado para “abrir un nuevo capítulo con Cuba”.
El estudio sobre posibles relevos adquiere especial peso porque una transición política en Cuba podría dejar el mando en figuras del mismo núcleo más rígido, y no en funcionarios dispuestos a impulsar reformas.

















