Matanzas inspecciona vehículos por aceite dieléctrico robado

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La policía estableció controles en carreteras para detectar aceite dieléctrico robado en Matanzas y mezclado con el diésel de vehículos.

Analizan muestras tomadas en las carreteras

En los puntos de inspección participa personal de los laboratorios de la Empresa Comercializadora de Combustibles. Los especialistas extraen muestras de los depósitos y comprueban si contienen aceite procedente de transformadores.

El sistema busca seguir el recorrido de este producto después de su sustracción de la infraestructura eléctrica. La mezcla puede emplearse como combustible en motores diésel.

TV Yumurí, canal provincial de Matanzas, divulgó el funcionamiento de los controles. Según esa información, el mecanismo deberá extenderse a otros territorios cubanos con elevados índices de robos.

Matanzas concentra el 60% de los hurtos

Las cifras difundidas sitúan en Matanzas el 60% de las sustracciones de aceite dieléctrico registradas en Cuba. Más de 90 transformadores han sufrido daños por esta causa.

Las pérdidas superan los 500 mil dólares solo por la reposición del producto. Parte del aceite utilizado en los equipos eléctricos debe importarse.

Cuba produce aceite dieléctrico en la refinería Sergio Soto, ubicada en Cabaiguán, para transformadores de bajo voltaje. Sin embargo, el destinado a instalaciones de mayor tensión llega desde el exterior.

El precio internacional ronda entre tres y cuatro dólares por litro, según los datos divulgados. Los gastos de transporte y otras operaciones pueden elevar ese costo hasta un 25%.

Robos que también prolongan los apagones

La extracción del aceite deja los transformadores fuera de servicio y obliga a realizar reparaciones. En algunos casos, la falta de reservas requiere trasladar equipos desde otras provincias.

Ese proceso puede prolongar los cortes eléctricos durante varios días en las zonas afectadas. El robo de aceite dieléctrico en Matanzas añade averías locales a una crisis energética que también responde a otras causas nacionales.

Las autoridades cubanas ya habían reconocido en septiembre de 2024 la existencia de grupos dedicados a vender el producto. Entonces se comercializaba a 250 pesos por litro para emplearlo en vehículos diésel.

Los primeros robos se concentraban en transformadores de subestaciones. Después alcanzaron equipos de distribución instalados en postes de barrios y comunidades.

Una práctica con alto riesgo de electrocución

Extraer el aceite exige acceder a transformadores que pueden permanecer energizados. Algunos operan con tensiones de hasta 13.800 voltios.

Al menos dos personas murieron durante 2026 en incidentes relacionados con estas sustracciones. A ese peligro se suman las posibles condenas por daños al sistema eléctrico.

Las inspecciones desplegadas en Matanzas intentan identificar el destino del producto y frenar un negocio clandestino que ya ha dejado más de 90 transformadores dañados.


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