La libreta de abastecimiento continúa formando parte de la vida diaria de millones de cubanos en 2026. El sistema de racionamiento cumple 64 años desde su creación legal.
Sin embargo, la realidad actual es muy diferente a la de sus primeras décadas. Las cantidades son menores, existen atrasos frecuentes y muchas familias deben completar su alimentación fuera de las bodegas.
La inflación agrava esa situación. Los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información muestran fuertes aumentos en alimentos básicos como aceite, arroz y carne.
Dos fechas explican el origen de la libreta
El sistema tiene como punto de partida la Ley 1015, aprobada el 12 de marzo de 1962. La norma creó la Junta Nacional para la Distribución de los Abastecimientos.
También estableció el régimen de racionamiento para distintos artículos de consumo corriente.
Las Oficinas de Control y Distribución de Alimentos, conocidas como Oficodas, comenzaron formalmente sus funciones el 12 de julio de 1963.
Por esa razón, en 2026 se cumplen 64 años de la creación legal del sistema de racionamiento. Las Oficodas, oficialmente establecidas en 1963, cumplen 63 años.
La explicación oficial vinculó el racionamiento con las dificultades de abastecimiento y las restricciones económicas impuestas por Estados Unidos.
Desde entonces, la libreta ha cambiado numerosas veces. Han desaparecido productos, disminuido cantidades y cambiado los ciclos de entrega.
¿Cómo funciona actualmente la libreta en Cuba?
Cada consumidor queda registrado dentro de un núcleo familiar. Ese núcleo aparece vinculado a una bodega y otros establecimientos según el lugar de residencia.
La Oficoda administra el Registro de Consumidores. Allí se realizan altas, bajas, traslados y otros trámites relacionados con el núcleo.
También se gestionan determinados movimientos provocados por nacimientos, cambios de domicilio o fallecimientos.
La libreta registra las compras correspondientes a la llamada Canasta Familiar Normada.
El sistema establece qué productos corresponden, qué cantidad puede adquirir cada consumidor y dónde puede comprarlos.
La libreta no significa alimentos gratuitos
Tener libreta no supone recibir gratuitamente todos los alimentos. Buena parte de los productos se vende a precios fijados por el Estado.
Algunos mantienen subsidios importantes. Otros pueden entregarse gratuitamente cuando proceden de donativos o programas específicos.
Tradicionalmente, la canasta ha incluido arroz, azúcar, aceite, granos, café, pastas, pollo y otros alimentos.
También existen asignaciones diferenciadas para algunos grupos de consumidores.
El problema actual no está solamente en las cantidades. La disponibilidad y la puntualidad de las entregas se han convertido en factores decisivos.
Bodegas con productos atrasados durante meses
En 2026, recibir todos los productos dentro del mes correspondiente dista de ser algo garantizado.
El propio Ministerio del Comercio Interior ha reconocido atrasos relacionados con disponibilidad financiera, importaciones, transporte, combustible y producción nacional.
Entre el 4 y el 29 de mayo, el departamento de atención ciudadana del Mincin atendió 844 casos. Entre las principales inquietudes estuvieron los atrasos para completar la Canasta Familiar Normada.
La situación puede provocar que una bodega entregue productos correspondientes a meses anteriores.
En Las Tunas, por ejemplo, todavía se distribuía arroz correspondiente a junio mientras numerosas bodegas permanecían pendientes.
En Puerto Padre aparecían 107 bodegas sin recibir esa entrega. En Jesús Menéndez eran 81 y en Las Tunas quedaban 58 pendientes.
Jobabo y Amancio todavía no habían iniciado esa distribución en el momento de difundirse la actualización.
La situación muestra que estar inscrito en la libreta no significa necesariamente encontrar el alimento disponible cuando comienza el mes.
El aceite muestra hasta dónde llega el deterioro del poder adquisitivo
Uno de los ejemplos más claros es el aceite comestible.
La ONEI informó que su precio aumentó un 19,95 % solamente durante julio de 2026. Fue el producto seleccionado con mayor incremento mensual en su reporte.
Los precios observados oficialmente fuera del mercado normado muestran la magnitud del problema.
En La Habana, la ONEI encontró el litro de aceite envasado entre 1750 y 2777,78 pesos durante julio.
En Artemisa osciló entre 2200 y 2444,44 pesos. En Pinar del Río apareció entre 1400 y 2111,11 pesos.
Estos valores corresponden a establecimientos incluidos en las estadísticas de precios y no al aceite subsidiado distribuido mediante la libreta.
La diferencia resulta importante porque una familia puede recibir una pequeña cantidad normada, pero después necesita recurrir a otros mercados.
El salario medio mensual informado por la ONEI para 2025 fue de 6930 pesos. Ese dato ayuda a dimensionar cuánto puede pesar un solo litro de aceite en los ingresos de un trabajador estatal.
Arroz, leche, huevos y carne también presionan el bolsillo
La tabla oficial de julio refleja otros precios difíciles para quienes dependen de salarios y pensiones en pesos.
En La Habana, la libra de arroz llegó a observarse hasta en 522,72 pesos fuera del sistema normado.
La leche entera en polvo de 500 gramos apareció entre 1400 y 2500 pesos. Los huevos se registraron entre 90 y 100 pesos cada uno.
Varias piezas de carne de cerdo rondaban entre 900 y 1000 pesos la libra.
La situación explica la importancia que todavía conserva cada libra de arroz entregada en la bodega.
Cuando la distribución estatal se retrasa, reemplazar esas cantidades en otros mercados representa un gasto considerable para una familia.
La inflación oficial vuelve a acelerar en Cuba
Las dificultades de la libreta coinciden con un nuevo repunte de los precios.
Según la ONEI, el Índice de Precios al Consumidor aumentó un 2,56 % durante julio de 2026.
La inflación acumulada desde enero llegó al 15,12 %. La variación interanual alcanzó el 20,70 %.
Los alimentos subieron todavía más.
La categoría de alimentos y bebidas no alcohólicas registró una inflación mensual del 3,51 %. El incremento interanual fue del 26,36 %.
Además, esta categoría explicó el 63,18 % del impacto sobre la inflación mensual calculada por la ONEI.
Entre los productos que más presionaron los precios estuvieron la carne de cerdo, el arroz y el aceite.
El arroz aumentó un 2,99 % durante julio. La carne de cerdo subió un 3,63 % y el aceite avanzó un 19,95 %.
La canasta llega fragmentada y en ocasiones depende de donativos
Otra diferencia respecto a décadas anteriores es el peso creciente de entregas complementarias procedentes de donaciones internacionales.
Durante 2026 se han distribuido arroz y otros alimentos recibidos como donativos.
En La Habana, por ejemplo, el Mincin informó en julio sobre siete libras de arroz por consumidor. Cinco eran cobradas y dos se entregaban gratuitamente.
También se distribuían dos libras de azúcar. El aceite correspondiente a junio y julio todavía estaba en proceso de entrega.
Estas entregas fragmentadas hacen que hablar de una única canasta del mes resulte cada vez menos representativo de lo que encuentra realmente el consumidor.
Un producto puede llegar primero y otro varias semanas después. Incluso pueden quedar pendientes cuotas correspondientes a meses anteriores.
Un sistema que sigue siendo clave para muchas familias
Durante décadas, el Gobierno cubano defendió la libreta como mecanismo para garantizar determinados consumos básicos.
Actualmente, las cantidades distribuidas no cubren por sí solas las necesidades alimentarias de una familia durante todo el mes.
Sin embargo, su desaparición inmediata tendría un fuerte impacto sobre los hogares con menores ingresos.
El contraste resulta evidente. Los productos normados siguen siendo baratos frente a los precios existentes fuera de la bodega.
Precisamente por eso cada atraso afecta especialmente a jubilados, trabajadores estatales y familias sin acceso regular a divisas.
El propio Gobierno reconoce la inestabilidad de la Canasta Familiar Normada. En 2026 también ha impulsado nuevas fórmulas para reorganizar el comercio minorista ante las limitaciones actuales del abastecimiento.
Mientras ese proceso avanza, la libreta continúa siendo el documento que determina quién recibe una parte de esos alimentos, cuánto le corresponde y en qué establecimiento puede adquirirlos.

















