Trump mueve ficha ante el alto precio de la carne: 300 000 toneladas con arancel reducido a las puertas de las elecciones

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Donald Trump ha decidido intervenir en uno de los precios que más directamente perciben millones de familias estadounidenses: el de la carne de res.

La medida llega cuando faltan poco más de dos meses para las elecciones legislativas de noviembre. El costo de vida vuelve a aparecer entre las principales preocupaciones de los votantes.

La Casa Blanca presenta la decisión como una respuesta a problemas de oferta y a unos precios que considera demasiado elevados. Sin embargo, el contexto electoral resulta imposible de ignorar.

Trump amplía temporalmente las importaciones de carne

El presidente firmó una proclamación que permitirá importar otras 300000 toneladas métricas de recortes magros de carne de res mediante el contingente arancelario estadounidense.

No significa exactamente que cualquier carne extranjera podrá entrar libre de impuestos. La medida amplía durante 90 días la cantidad que puede acogerse a la tasa arancelaria reducida del contingente.

Según la proclamación oficial de la Casa Blanca, la apertura comenzará el 1 de septiembre.

Las cantidades se repartirán en tres bloques de 100000 toneladas. El primero corresponde a septiembre, el segundo a octubre y el último terminará como máximo el 30 de noviembre.

La disposición se aplica específicamente a recortes magros de carne utilizados, entre otros destinos, para producir carne molida.

Una condición: venderla muy por debajo del precio de mercado

Hay otro elemento poco habitual.

El Departamento de Agricultura y la Oficina del Representante Comercial deberán comprobar que esas importaciones se venden a un precio 25% inferior al valor de mercado de los recortes magros.

Si eso no sucede, Trump podrá cancelar la cantidad adicional todavía disponible.

La propia Casa Blanca explica que busca conseguir un alivio rápido para los consumidores sin abrir permanentemente el mercado.

Queda por comprobar cuánto de esa reducción terminará llegando realmente a las carnicerías y supermercados.

La carne de res se ha encarecido mucho más que la cesta general

Trump actúa sobre un producto cuyo aumento supera ampliamente la inflación general.

Los últimos datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos muestran que los precios de la carne de res y ternera aumentaron 9,4% entre julio de 2025 y julio de 2026.

La carne molida cruda subió 9% en ese mismo periodo. Los filetes aumentaron 9,6%, mientras los asados de res se dispararon 13,5%.

La inflación general estadounidense fue de 3,4% interanual en julio.

El precio medio del “ground chuck”, uno de los tipos habituales de carne molida, alcanzó aproximadamente 6,85 dólares por libra en julio, según la serie oficial del BLS.

Por tanto, la carne continúa siendo uno de esos productos donde el consumidor puede percibir una inflación bastante mayor que la indicada por el índice general.

¿Por qué está tan cara la carne en Estados Unidos?

La Casa Blanca reconoce que el país atraviesa problemas de oferta.

El tamaño del rebaño estadounidense se encuentra en niveles históricamente bajos. A esto se suman enfermedades, problemas climáticos y restricciones recientes al movimiento de ganado desde México.

La administración también sostiene que la demanda permanece fuerte.

Eso explica una parte del problema. Los estadounidenses continúan consumiendo grandes cantidades de carne incluso con precios elevados.

Aumentar las importaciones puede añadir oferta rápidamente. Pero 300000 toneladas tampoco representan una transformación estructural del mercado estadounidense.

Además, los recortes importados suelen mezclarse con carne producida en Estados Unidos para elaborar carne molida. Por eso resulta difícil anticipar cuánto terminará bajando una hamburguesa en el supermercado.

La economía comienza a pesar sobre Trump antes de las elecciones

Aquí aparece el componente político.

La proclamación oficial no afirma que esta medida se adopte pensando en las elecciones de noviembre. Tampoco existe evidencia pública que permita presentar esa motivación como un hecho.

Sin embargo, llega cuando varias encuestas muestran un deterioro de la percepción económica de Trump.

Una reciente encuesta Reuters/Ipsos encontró que 36% de los votantes registrados considera que los demócratas tienen un mejor plan para afrontar el costo de vida.

Solo 28% escogió a los republicanos. Otro 37% no eligió a ninguno o no estaba seguro.

Ese resultado resulta especialmente significativo porque la inflación y el costo de vida fueron asuntos que ayudaron políticamente a Trump durante la campaña presidencial anterior.

Otra encuesta Reuters/Ipsos publicada en agosto colocó a los demócratas ligeramente por delante de los republicanos en confianza para gestionar la economía: 37% frente a 36%.

Era la primera vez en casi una década que los demócratas alcanzaban esa posición en ese sondeo.

Más de la mitad dice estar peor desde el regreso de Trump

Hay otro dato todavía más delicado para la Casa Blanca.

Una encuesta de Financial Times y Focaldata publicada en agosto encontró que 53% de los votantes registrados considera que su situación financiera ha empeorado desde el regreso de Trump a la presidencia.

Entre los independientes, el porcentaje llegó al 57%.

Los problemas económicos tampoco aparecen únicamente en encuestas nacionales.

La Universidad Marquette preguntó recientemente a votantes de Wisconsin sobre su situación personal. Un 38% dijo estar peor que un año antes y solo 20% respondió que estaba mejor.

En ese mismo estudio, 69% esperaba que la inflación y el costo de vida continuaran aumentando durante los siguientes 12 meses.

Trump intenta llevar el alivio económico hasta el supermercado

La Casa Blanca necesita que las buenas cifras macroeconómicas se traduzcan en algo reconocible para las familias.

Un mercado bursátil fuerte o grandes inversiones empresariales pueden tener poco efecto político si los votantes siguen pagando más al llenar el tanque o comprar alimentos.

La carne de res tiene además una particularidad: es un producto cotidiano y muy visible en Estados Unidos.

Reducir su precio sería fácil de comunicar políticamente.

El problema consiste en saber si esas 300000 toneladas adicionales serán suficientes para mover de manera apreciable los precios finales.

El BLS mantiene la inflación anual en 3,4%, mientras determinados alimentos y la energía han registrado aumentos considerablemente superiores.

Con las elecciones legislativas del 3 de noviembre cada vez más cerca, la batalla económica ya no gira solamente alrededor de crecimiento, empleo o Wall Street.

También pasa por algo mucho más sencillo: cuánto dinero queda en el bolsillo después de hacer las compras.


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