Panamá reiteró su disposición a acoger un diálogo entre Cuba y Estados Unidos, condicionado a la voluntad de ambos gobiernos.
El canciller panameño, Javier Martínez-Acha Vásquez, defendió la posibilidad de ofrecer un espacio neutral para facilitar un acercamiento entre Washington y La Habana. Sus declaraciones llegaron un día después de que el Gobierno de José Raúl Mulino presentara la iniciativa ante Naciones Unidas.
«Desearíamos que se diera una oportunidad de diálogo entre Cuba y Estados Unidos», expresó durante la visita a Panamá del ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul.
Una sede posible, no un acuerdo de negociación
El ofrecimiento panameño plantea un lugar para eventuales conversaciones, no el inicio de una negociación acordada. Martínez-Acha sostuvo que la neutralidad de su país podría ayudar a reducir las diferencias, siempre que las dos partes quieran conversar.
La propuesta diplomática estuvo acompañada de un llamado a las autoridades cubanas para fortalecer las instituciones democráticas. Panamá también reclamó respeto a los derechos humanos y participación ciudadana.
Washington y La Habana discrepan sobre sus contactos
El posible diálogo entre Cuba y Estados Unidos tiene como antecedente varios meses de intercambios que ambos gobiernos describen de forma distinta. El 7 de octubre, el Departamento de Estado aseguró que las conversaciones continuaban y responsabilizó al Gobierno cubano por la falta de acuerdos.
La encargada de negocios cubana en Washington, Lianys Torres Rivera, había reconocido reuniones, llamadas y mensajes entre representantes de ambos países. Sin embargo, distinguió esos canales de comunicación de una negociación formal con una agenda definida.
El 16 de octubre, la segunda jefa de la misión cubana, Tanieris Diéguez, también reconoció contactos, aunque descartó avances hacia un diálogo formal. Reiteró la disposición de La Habana a conversar sin condiciones previas, pero rechazó cuestionamientos a su sistema político y orden constitucional.
Una iniciativa que Panamá ya había planteado
El ofrecimiento retoma una propuesta que Martínez-Acha presentó el 22 de junio durante la Asamblea General de la OEA, celebrada en Panamá. Entonces aseguró haberla conversado con Miguel Díaz-Canel y Bruno Rodríguez, y afirmó que las autoridades cubanas habían aceptado. Según su declaración de aquel momento, Estados Unidos todavía no había dado su aceptación.
La reiteración de octubre coincidió con el debate anual sobre el embargo estadounidense en la Asamblea General de Naciones Unidas. El 28 de octubre, la resolución presentada por Cuba obtuvo 130 votos favorables, 17 contrarios y 25 abstenciones. Se trata de un texto no vinculante: su aprobación no obliga a Washington a modificar las sanciones.
















