Una vecina denunció la venta de jugos vencidos en Ciego de Ávila después de comprar para un niño un envase con caducidad de abril de 2026.
Lizandra Cabrera situó la compra en un punto de venta de la calle Abraham Delgado, donde funcionaba una guarapería. Según su relato, descubrió la fecha después de salir del establecimiento, porque no la había revisado al pagar.
El jugo adquirido contenía 200 mililitros. Cabrera compartió su denuncia el jueves 29 de octubre en un grupo de Facebook.
También encontró cajas vencidas en un local contiguo
Antes de regresar al comercio donde había comprado, la mujer entró en un negocio vecino que describió como una especie de carnicería. Allí vendían cajas de jugo de un litro.
Cabrera pidió revisar esos envases y, según aseguró, también tenían vencida la fecha. Su testimonio distingue la compra del jugo pequeño de la revisión de las cajas disponibles en el segundo local.
La dependienta le respondió que el producto «estaba bueno» y que ella misma lo consumía, relató Cabrera. La clienta insistió en que el destinatario era un niño que la acompañaba.
La mujer reclamó una intervención de las autoridades responsables de la vigilancia sanitaria: «Inspectores de higiene, ¿dónde están que no ven esto?». Otros participantes del grupo compartieron quejas sobre alimentos deteriorados en comercios.
Obligaciones de los comercios ante las reclamaciones
El Decreto 167, «Del Comercio Interior», establece obligaciones para los vendedores que incluyen informar al consumidor antes, durante y después de la venta. Su artículo 16 también exige atender las inquietudes, solicitudes y quejas de los clientes, tramitarlas y responder según corresponda.
La normativa recoge, además, la protección del consumidor como principio del comercio interior. Esto comprende el acceso a bienes seguros y de calidad, información objetiva y oportuna, y un trato digno y equitativo. Los comercializadores deben facilitar los controles y auditorías previstos legalmente.
















