Cuba llevó a Kazajistán una propuesta económica centrada en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, con la intención de convertir ese enclave en una vía de conexión comercial entre América Latina, el Caribe y la Unión Económica Euroasiática.
La iniciativa fue presentada en Astana por el vicepresidente cubano Salvador Valdés Mesa, durante una reunión del Consejo Supremo Económico Euroasiático en la que participaron los países miembros del bloque y naciones observadoras, entre ellas Cuba.
El Mariel como entrada regional para la Unión Económica Euroasiática
Valdés Mesa planteó el interés de Cuba en lograr una mayor inserción en ese mercado y avanzar en proyectos vinculados a la Zona Especial de Desarrollo Mariel.
Según la propuesta cubana, el Mariel podría funcionar como puerta de entrada de los países de la Unión Económica Euroasiática hacia América Latina y el Caribe.
El bloque está integrado por Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, Armenia y Kirguistán. Para La Habana, esa alianza representa un espacio económico con potencial para ampliar negocios, atraer capital y diversificar vínculos comerciales.
El vicepresidente cubano defendió la ubicación geográfica de la isla como una ventaja para este objetivo. También mencionó los acuerdos arancelarios de Cuba en la región y la posibilidad de construir instalaciones de producción industrial vinculadas al comercio con esos países.
La Zona Especial de Desarrollo Mariel fue inaugurada en 2013 como uno de los proyectos más ambiciosos del gobierno cubano para captar inversión extranjera.
Desde entonces, ha sido presentada como un punto estratégico para operaciones logísticas, industriales y comerciales. Ofrece incentivos fiscales, aduaneros y laborales para empresas extranjeras interesadas en establecerse allí.
Cuba busca nuevos socios económicos
La propuesta llega cuando Cuba intenta fortalecer sus relaciones con aliados fuera del entorno tradicional de América Latina y Europa occidental.
La isla enfrenta una fuerte crisis económica, marcada por problemas de abastecimiento, caída de ingresos, limitaciones energéticas y dificultades para atraer inversión estable.
En ese escenario, el gobierno cubano ha reforzado sus contactos con la Unión Económica Euroasiática, donde Rusia mantiene un papel central.
Durante la cita en Kazajistán, Valdés Mesa resaltó la firma de un plan conjunto entre Cuba y la Unión Económica Euroasiática para el período 2026-2030.
Ese plan incluye áreas como energía, agricultura, salud, biotecnología y comercio. También se mencionaron negocios de interés común en fuentes renovables de energía.
El propio Valdés Mesa expresó la voluntad de Cuba de continuar ampliando la cooperación económica con esa alianza regional.
En la reunión, el presidente ruso Vladimir Putin defendió la expansión de las alianzas globales de la Unión Económica Euroasiática y calificó al bloque como un pilar para un orden global multipolar.
Retos para convertir la propuesta en resultados
La idea de usar el Mariel como centro de redistribución de productos euroasiáticos hacia América Latina y el Caribe podría abrir nuevas opciones para Cuba.
También permitiría usar ese enclave como punto de salida para exportaciones cubanas hacia los países miembros del bloque.
Sin embargo, el alcance real de la propuesta dependerá de factores que hoy pesan sobre la economía nacional.
La crisis energética y la escasez de combustible han limitado la actividad económica en distintos sectores. Esos problemas también pueden afectar la capacidad logística de la isla.
La ZED Mariel cuenta actualmente con más de 50 operadores internacionales, principalmente de Europa, China y Rusia.
El gobierno cubano espera que esta estrategia atraiga inversiones en manufactura ligera, logística y servicios.
La propuesta presentada en Astana coloca nuevamente al Mariel dentro de los planes oficiales para captar capital extranjero, aunque su impacto dependerá de la capacidad de Cuba para sostener operaciones, garantizar infraestructura y ofrecer condiciones reales a los inversionistas.















