Miguel Díaz-Canel reconoció que el modelo económico cubano se sostuvo durante décadas gracias al apoyo de aliados extranjeros y admitió que «la vida nos demostró que eso así no era sostenible».
Una admisión inusual desde la presidencia
Durante la clausura de la Tercera Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el presidente Miguel Díaz-Canel pronunció un discurso en el que reconoció Cubadebate que la estructura económica del país dependió históricamente de recursos externos y que ese esquema ya no es viable.
«Hay que reconocer que muchas veces la pudimos sostener no solo por voluntad política, sino porque nos entraban una cantidad de recursos de otros lugares. En un momento, el campo socialista; en otro momento, un grupo de relaciones que tuvimos con países amigos. Pero la vida nos demostró, y aprendimos, que eso así no era sostenible», afirmó el mandatario ante los diputados.
La declaración representa una de las admisiones más explícitas de un gobernante cubano sobre la vulnerabilidad estructural del modelo económico de la isla.
El peso de la dependencia histórica
Díaz-Canel se refirió al respaldo que Cuba recibió primero de la Unión Soviética y los países del campo socialista, y más tarde de Venezuela, como factores que permitieron mantener las políticas sociales durante décadas. Sin embargo, señaló que las condiciones actuales —con el bloqueo petrolero de Estados Unidos, la caída del turismo y el agotamiento de los ingresos externos— obligan a un cambio de rumbo.
«El debate es cómo, sin tener esa dependencia exterior, nosotros somos capaces, con nuestro propio talento y con nuestro propio esfuerzo, de seguir construyendo el socialismo de manera sostenible», planteó el presidente.
La intervención ocurrió en el mismo escenario donde la Asamblea Nacional aprobó un paquete de 176 reformas económicas y sociales, presentadas por el primer ministro Manuel Marrero Cruz, que incluyen la apertura a la inversión extranjera, la descentralización municipal y cambios en el modelo de gestión empresarial.
Las reformas como respuesta a la crisis
Díaz-Canel defendió las transformaciones como una decisión soberana y no como una concesión a las presiones externas. «No estamos haciéndolo por las presiones de los yanquis, sino porque hemos llegado a un momento de madurez, de reflexión», sostuvo Prensa Latina.
El mandatario también reconoció que existen trabas internas que frenan la producción. «Hay lentitud, burocracia, normas que frenan al que quiere producir y decisiones que hemos postergado», admitió, en un giro que incluyó autocrítica sobre la gestión gubernamental.
Entre las medidas aprobadas se encuentran la facilitación de la inversión extranjera directa en el sector privado, la entrada de nuevos actores en el turismo, la autonomía municipal y la transformación del sistema energético con énfasis en fuentes renovables.
Un contexto de emergencia económica
El reconocimiento de Díaz-Canel llega en el momento más crítico de la economía cubana en décadas. La isla enfrenta una contracción económica estimada en al menos 6,5 por ciento para 2026, agravada por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos en enero, una caída récord del turismo y una crisis energética que mantiene a buena parte del país con apagones de más de 20 horas diarias.
Díaz-Canel describió la situación del país como «las horas más difíciles de este siglo» y convocó a la población a un esfuerzo colectivo para superar la coyuntura. «Cuba vive las horas más difíciles de este siglo y tenemos la histórica responsabilidad de salvarla», expresó Cubadebate.













