El sistema de salud cubano atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años. La falta de equipos, medicamentos, combustible y personal especializado está afectando la atención de miles de pacientes, especialmente quienes padecen cáncer o enfermedades crónicas.
Un reportaje de la agencia Associated Press, respaldado por datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), expone el alcance de una crisis que también pone en riesgo la atención maternoinfantil y el funcionamiento de los hospitales.
Pacientes con cáncer esperan diagnósticos que no llegan
Entre los casos recogidos por Associated Press está el de Irisleydis Tristá, una cubana de 34 años y madre de un adolescente, quien lleva cuatro años luchando contra una masa tumoral que comprime su vena cava.
Tras dos operaciones y varias sesiones de radioterapia, necesita una tomografía computarizada para comprobar si la enfermedad ha avanzado. Sin embargo, el tomógrafo del Hospital Hermanos Ameijeiras, uno de los principales centros médicos del país, permanece fuera de servicio, lo que ha impedido continuar con su tratamiento.
La situación afecta a miles de personas. Según un informe de la OPS y la OMS correspondiente al período entre octubre de 2025 y marzo de 2026, alrededor de cinco millones de cubanos viven con enfermedades crónicas que requieren atención continua. De ellos, unos 16000 pacientes necesitan radioterapia y otros 12400 requieren quimioterapia.
La falta de combustible golpea el funcionamiento de los hospitales
Mario Cruz Peñate, representante de la OPS y la OMS en Cuba, explicó a AP que la escasez de combustible ha provocado importantes alteraciones en los servicios sanitarios.
Según indicó, las dificultades no solo afectan la atención médica, sino también toda la continuidad del cuidado de los pacientes. Incluso la propia organización enfrentó problemas para distribuir ayuda humanitaria dentro de la isla.
La escasez alcanza materiales básicos como jeringas, gasas, vacunas, reactivos de laboratorio, anestésicos y medicamentos citostáticos utilizados en los tratamientos oncológicos. También faltan piezas de repuesto para equipos de hemodiálisis y tomógrafos.
Ante esta situación, Naciones Unidas lanzó en marzo un plan de emergencia valorado en 94 millones de dólares para responder a la crisis humanitaria asociada al deterioro del sistema energético.
Cae la supervivencia de los niños con cáncer
Uno de los datos más preocupantes del informe es la reducción de la supervivencia infantil en pacientes con cáncer. La tasa pasó del 85 % antes del agravamiento de la crisis energética al 65 % en la actualidad.
Yolainy Romero Rodríguez, especialista del Hospital Oncológico de La Habana, explicó a AP que anteriormente disponían de medicamentos de primera línea, pero ahora deben utilizar tratamientos de segunda y tercera línea, cuya eficacia es inferior. En lo que va de año, dos menores han fallecido.
Las dificultades también afectan el traslado de los pacientes. Muchos niños procedentes de otras provincias necesitan acudir al hospital cada 21 días, aunque en ocasiones deben esperar hasta quince días para conseguir transporte debido a la falta de combustible.
Ese es el caso de Adriana Felipe García, quien viaja desde Sancti Spíritus hasta La Habana para que su hija Nashly Zerquera, de cuatro años, reciba tratamiento oncológico.
Los apagones también ponen en riesgo la alimentación y los tratamientos
El informe de la OPS y la OMS advierte que el 70 % de los hogares cubanos depende de la electricidad para cocinar, lo que dificulta la preparación de alimentos durante los prolongados apagones.
Además, Cuba importa cerca del 80 % de los alimentos de la canasta básica, pero la escasez de divisas y los problemas en la producción agrícola complican el abastecimiento. A ello se suman las afectaciones en la cadena de frío.
La situación resulta especialmente delicada para quienes necesitan diálisis, oxigenoterapia o medicamentos que requieren refrigeración constante. El documento también alerta sobre retrasos en la vacunación infantil y mayores riesgos para la atención de embarazadas y el control de enfermedades como el dengue y el chikungunya.
La salida de profesionales agrava el panorama
La emigración de médicos especialistas y técnicos sanitarios continúa debilitando la capacidad del sistema de salud cubano.
Associated Press recuerda que Cuba mantuvo durante décadas indicadores sanitarios comparables a los de países desarrollados, con baja mortalidad, elevada esperanza de vida y una amplia cobertura de vacunación. Sin embargo, el deterioro de los recursos y la pérdida de personal especializado han cambiado significativamente ese escenario.














