Los topes de precios vuelven a extenderse por Cuba pocas semanas después de que el Gobierno central eliminara varios límites nacionales. Provincias y municipios están fijando valores máximos para alimentos básicos ante una escalada que golpea directamente el bolsillo.
Aceite, pollo, arroz, huevos, frijoles y leche aparecen una y otra vez entre los productos regulados. Los precios, sin embargo, no son iguales en todo el país y cada territorio está estableciendo sus propias referencias.
Ahora se suma Isla de la Juventud. Según informó Radio Caribe, el Consejo de Administración Municipal aprobó nuevos precios máximos para varios alimentos y artículos esenciales.
¿Cuáles son los nuevos precios en Isla de la Juventud?
El pollo quedó limitado a 620 pesos la libra, mientras el picadillo MDM tendrá un precio máximo de 550 pesos por libra.
El paquete de salchichas de 340 gramos se fijó en 1200 pesos. El arroz podrá venderse hasta 825 pesos el kilogramo y el frijol negro hasta 900.
El azúcar quedó en 1150 pesos por kilogramo. Los espaguetis de 500 gramos tendrán un máximo de 360 pesos y la pasta de tomate de 400 gramos, 750.
Uno de los productos más sensibles, el aceite, quedó fijado en 2300 pesos por litro. Cada huevo podrá costar hasta 110 pesos.
La leche en polvo entera tendrá un máximo de 4800 pesos por kilogramo. La variante con 28 % de grasa añadida quedó en 3900 pesos.
También se regularon productos de aseo. El jabón de lavar quedó en 400 pesos y el jabón de baño de 100 gramos, en 350.
El kilogramo de detergente en polvo podrá venderse hasta en 1600 pesos.
No todos los territorios tienen los mismos precios
La expansión de estos controles está creando un mapa de precios diferentes dentro del propio país.
En Villa Clara, por ejemplo, las autoridades establecieron recientemente el huevo en 110 pesos por unidad. Coincide con el valor aprobado ahora en Isla de la Juventud.
El aceite, sin embargo, muestra diferencias. En Villa Clara quedó en 2500 pesos por litro, mientras Isla de la Juventud lo fijó en 2300.
Pinar del Río estableció un máximo de 2150 pesos para ese mismo producto. Esto significa que entre Pinar del Río y Villa Clara existe una diferencia de 350 pesos por litro.
Matanzas también adoptó precios de referencia para aceite, huevos, pollo, arroz y frijoles. Además, limitó al 30 % el margen entre determinados precios mayoristas y minoristas.
Isla de la Juventud acaba de aplicar una fórmula similar.
El margen comercial también queda limitado
El Acuerdo 544 del Consejo de Administración Municipal establece que el margen entre el precio mayorista y el minorista no podrá superar el 30 %.
Los comerciantes deberán utilizar el menor valor entre ese margen y el precio máximo establecido para cada producto.
También se prohíbe la denominada venta encubierta al por mayor. Las compras mayoristas deberán estar respaldadas mediante facturas que permitan justificar los costos.
Las autoridades anunciaron que los precios serán revisados al menos una vez al mes.
Entre los factores que podrán provocar modificaciones aparecen el combustible, los fletes marítimos, la disponibilidad de divisas y otros costos relacionados con el abastecimiento.
El pollo llegó a más de 7000 pesos por paquete
La decisión llega después de fuertes aumentos registrados en Isla de la Juventud.
Pocas semanas atrás, un paquete de pollo que costaba alrededor de 3130 pesos pasó a venderse por más de 7000.
La subida ocurrió después de que el Ministerio de Finanzas y Precios eliminara en junio varios topes nacionales mediante la Resolución 150/2026.
La disposición dejó sin límites nacionales productos como pollo troceado, aceites comestibles, leche en polvo, pastas alimenticias y salchichas.
Sin embargo, la liberalización duró poco en numerosos territorios. Ante los aumentos, gobiernos locales comenzaron nuevamente a intervenir.
¿Son topes o “precios de referencia”?
Las autoridades han utilizado con frecuencia la expresión “precios de referencia”, aunque en la práctica los comerciantes no pueden vender por encima de los valores establecidos.
En Isla de la Juventud, el propio Consejo de Administración asegura que los precios fueron acordados mediante diálogo con mipymes y trabajadores por cuenta propia.
Pero una vez aprobados son de obligatorio cumplimiento.
Las administraciones locales también han pedido a la población denunciar violaciones ante las oficinas municipales de inspección y otras dependencias gubernamentales.
¿Qué significan estos precios para un trabajador?
El verdadero problema aparece cuando esas cifras se comparan con los ingresos.
El salario mínimo en Cuba quedó establecido en 3210 pesos. Con el dólar informal alrededor de 665 pesos este 17 de agosto, representa aproximadamente 4,83 dólares.
Solamente un litro de aceite a 2300 pesos consume más del 71 % de ese salario mínimo.
Una docena de huevos, a 110 pesos cada uno, cuesta 1320 pesos.
Comprar un litro de aceite y una docena de huevos supone 3620 pesos. Esa cantidad ya supera completamente un salario mínimo mensual.
Y todavía no se ha comprado arroz, pollo, frijoles, leche, jabón, medicamentos ni ningún otro producto.
¿Qué puede comprar un jubilado con 4000 pesos?
La comparación resulta todavía más dura para un pensionado que reciba 4000 pesos mensuales y no tenga ayuda familiar.
Con el dólar a 665 pesos, esos 4000 pesos representan apenas unos 6 dólares. Frente a un euro situado alrededor de 770 pesos, equivalen aproximadamente a 5,20 euros.
Si ese jubilado comprara solamente huevos a 110 pesos, podría adquirir unas 36 unidades.
Si gastara todo su ingreso en aceite a 2300 pesos, no llegaría a comprar dos litros.
Un litro de aceite y una docena de huevos consumirían 3620 pesos. Después quedarían solamente 380 pesos para afrontar el resto del mes.
También piden revisar los precios de las tiendas en dólares
En medio de la ofensiva contra los precios privados, numerosos cubanos cuestionan que el Gobierno también debería mirar hacia sus propias tiendas en divisas.
La crítica parte de una realidad evidente: los salarios y pensiones se pagan fundamentalmente en pesos, mientras una parte creciente de productos aparece directamente en dólares.
Para una persona que no recibe remesas, comprar en esas tiendas obliga primero a conseguir divisas a tasas que multiplican varias veces sus ingresos mensuales.
Ahí aparece una contradicción que muchos consumidores señalan. Se limita cuánto puede cobrar un negocio privado por determinados productos, mientras otros artículos comercializados en divisas quedan fuera del alcance de buena parte de la población.
Los nuevos topes pueden contener temporalmente algunos precios, pero no resuelven el enorme deterioro del poder adquisitivo.
Con alimentos básicos que cuestan cientos o miles de pesos y salarios que apenas alcanzan unos pocos dólares al cambio informal, la presión sobre las familias sigue siendo extrema.
















