Cuba estudia un megaproyecto turístico con capital árabe en Cayo Santa María: así sería la llamada «Isla Trump».
El Gobierno de Cuba estaría analizando un ambicioso proyecto turístico en Cayo Santa María, una iniciativa que contempla la construcción de un exclusivo complejo hotelero financiado con capital extranjero y que ha comenzado a ser conocido como la posible «Isla Trump» por sus supuestos vínculos con un inversor relacionado con el entorno empresarial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Según el diario español El País, la propuesta surge en un momento especialmente complejo para la economía cubana, marcada por la escasez de divisas, la crisis energética, la caída de la producción nacional y las dificultades para atraer inversión internacional.
Un resort de lujo en uno de los principales destinos turísticos de Cuba
Según la información divulgada, el proyecto contempla el desarrollo de un gran complejo turístico en Cayo Santa María, ubicado en el archipiélago Jardines del Rey, uno de los polos turísticos más importantes del país.
La iniciativa incluiría un resort de lujo con dos imponentes torres rematadas por cúpulas doradas, además de diversas instalaciones destinadas al turismo de alto poder adquisitivo.
Detrás de la propuesta estaría un inversor de origen árabe, aunque por el momento no se han revelado oficialmente detalles sobre su identidad ni sobre el volumen de la inversión prevista.
El posible proyecto llega en un contexto en el que el Gobierno cubano busca desesperadamente nuevas fuentes de financiación para impulsar sectores estratégicos como el turismo.
Durante los últimos años, la Isla ha enfrentado una fuerte reducción en la llegada de visitantes internacionales, el cierre temporal o definitivo de numerosos hoteles y una severa falta de liquidez para mantener y desarrollar nuevas infraestructuras.
En ese escenario, la posibilidad de atraer grandes inversiones extranjeras adquiere una importancia especial para las autoridades cubanas.
Un proyecto con un fuerte componente político
Uno de los aspectos que más llama la atención es el contexto político que rodea la propuesta.
La Administración de Donald Trump ha mantenido una política de fuerte presión sobre el Gobierno cubano y ha endurecido las sanciones contra La Habana. Sin embargo, la posible participación de un empresario vinculado a su entorno ha despertado especulaciones sobre el alcance de este proyecto.
Hasta el momento no existe confirmación oficial de que el complejo vaya a desarrollarse ni de que exista una relación directa con el presidente estadounidense, aunque la iniciativa ya ha comenzado a ser conocida en distintos medios como la posible «Isla Trump».
Por ahora, la propuesta permanece en una etapa preliminar y todavía debería superar numerosos desafíos antes de convertirse en realidad.
La construcción de un complejo turístico de estas dimensiones requeriría inversiones multimillonarias, autorizaciones gubernamentales, mejoras en la infraestructura y un entorno económico y político que garantice la viabilidad del proyecto.
No obstante, el simple hecho de que el Gobierno cubano estudie iniciativas de esta magnitud refleja la prioridad que ha adquirido la captación de capital extranjero para intentar aliviar la profunda crisis económica que atraviesa el país.

















