Oficialismo cuestiona: ¿por qué unos barrios de La Habana llevan 40 horas sin luz y otros no?

Agregar Directorio Cubano
Seguir en Discover

Una crítica desde posiciones oficialistas cuestionó el reparto de apagones en La Habana, donde algunos circuitos acumularían más de 40 horas sin electricidad.

El señalamiento contrasta esa situación con la de zonas que, según el texto, llevan semanas sin cortes porque incluyen objetivos considerados vitales. También reclama una explicación clara sobre los criterios utilizados para restablecer el servicio.

La publicación sostiene que varios circuitos con apagones prolongados no aparecían entre los restablecidos durante la mañana. Ante esa diferencia, plantea una pregunta directa: “¿Cómo se ordena el servicio?”.

Circuitos protegidos frente a barrios con cortes prolongados

La crítica no discute que determinados servicios necesiten protección eléctrica. Sin embargo, pregunta si algunos circuitos podrían ceder durante varias horas para aliviar la situación de otros barrios.

Ese reclamo apunta a una distribución más equilibrada de la poca energía disponible. El texto reconoce la gravedad del déficit, pero considera que todavía existe margen para organizar mejor las interrupciones.

El reparto de apagones en La Habana suele depender de la disponibilidad eléctrica y de la presencia de instalaciones esenciales en cada circuito. Cuando un hospital, una estación de bombeo u otro objetivo prioritario comparte la línea, los barrios conectados pueden recibir un tratamiento diferente.

La información suministrada no identifica cuáles son los circuitos afectados ni menciona municipios concretos. Tampoco precisa qué objetivos vitales explicarían la protección de las zonas que permanecen con electricidad.

Agua y electricidad no coinciden en los barrios

Otro punto de la queja aborda la falta de coordinación entre el servicio eléctrico y el suministro de agua. La publicación afirma que resulta difícil hacer coincidir ambos servicios en los barrios habaneros.

Sin corriente durante los horarios de bombeo, numerosas familias pueden quedar sin posibilidades de almacenar agua. El comentario sostiene que la escasez del líquido llega a golpear más que la propia falta de electricidad, aunque califica esta última como comprensible pero mal distribuida.

Por ello, el reclamo no se limita a reducir las horas sin corriente. También pide organizar los bloques de servicio para que las viviendas puedan aprovechar los periodos de bombeo y llenar sus depósitos.

Críticas internas y reclamos de mejor comunicación

Aunque responsabiliza a la política de Estados Unidos por las carencias nacionales, el pronunciamiento también exige correcciones internas. Esa combinación resulta significativa porque la inconformidad parte de argumentos cercanos al discurso gubernamental.

El texto carga contra Donald Trump y Marco Rubio, a quienes atribuye un “castigo colectivo” contra el pueblo cubano. A la vez, sostiene que esa denuncia no debe impedir una gestión más racional de los recursos disponibles.

La publicación menciona el llamado presidencial a utilizar inteligencia artificial en procesos que requieren organización y análisis detallado. Propone aplicar herramientas de ese tipo para ordenar mejor los cortes, aunque no presenta un sistema concreto ni explica cómo funcionaría.

También reclama una comunicación más precisa. Según su planteamiento, los avisos imprecisos sobre interrupciones y restablecimientos aumentan el malestar cuando las familias no pueden conocer cuánto durará el corte.

El dato central de la denuncia permanece sin respuesta pública en la información facilitada: hay circuitos habaneros con más de 40 horas sin electricidad, mientras otros llevarían semanas sin apagarse.


Deja un comentario

Radio
Ver TV