Topes de precios en Cuba: el Gobierno limita el abuso, pero admite cifras imposibles para los jubilados.
Los nuevos topes de precios aprobados en varias provincias cubanas pueden aliviar algunos abusos. El problema aparece cuando se compara lo permitido oficialmente con lo que realmente ingresan millones de personas.
Villa Clara ofrece un ejemplo difícil de ignorar. Las autoridades consideran aceptable que un litro de aceite llegue a 2500 CUP y un huevo a 110 CUP.
Eso significa que un cartón de 30 huevos puede costar 3300 pesos. Es una cifra superior al salario mínimo mensual de 3210 CUP establecido desde julio.
Un precio puede estar topado y seguir siendo abusivo para el bolsillo
La discusión no debería limitarse a determinar cuánto puede ganar un comerciante.
El verdadero problema es cuánto puede pagar una persona.
En Villa Clara, además del aceite y los huevos, el kilogramo de leche en polvo puede llegar a 3.465 CUP. La libra de azúcar refinada tiene un máximo de 410 CUP.
Las salchichas de un kilogramo pueden venderse en 1500 CUP.
Son precios máximos, no necesariamente los que encontrará siempre el consumidor. Pero el simple hecho de que las autoridades los consideren admisibles muestra el enorme desfase existente entre ingresos y alimentación.
Para una persona que cobre una jubilación de 4000 CUP, comprar un litro de aceite a 2500 significa destinar más de la mitad de todo su ingreso mensual a un solo producto.
Si añade un cartón de huevos a 3300, ya necesitaría 5800 CUP. Todavía faltarían arroz, frijoles, carne, medicamentos, electricidad, aseo y cualquier otro gasto elemental.
“No sé cómo el Gobierno tiene valor para publicar esas cosas”
Juan P., jubilado residente en Santa Clara, resume así su situación:
“Ni 6000 ni 2500. Yo no puedo pagar eso. Un litro de aceite en ese precio con los 4 mil pesos que me pagan de jubilacion es un abuso. No sé cómo el gobierno tiene valor para publicar esas cosas, si sabe lo que nos paga a los jubilados, ¿cómo se entiende que permitan que un cartón de huevos cueste 3100 pesos o un pomo de aceite a 2500?”, asegura.
Su queja toca el centro del problema.
Para alguien que depende exclusivamente de una pensión, reducir el aceite desde los 5000 o 6000 pesos vistos en determinados mercados hasta 2.500 puede representar una mejora. Pero mejorar una situación extrema no convierte automáticamente el nuevo precio en asequible. Por el contrario, es el reconocimiento oficial de los montos miserables de los salarios y jubilaciones en Cuba.
Jubilados que tienen que escoger entre comer y medicarse
P. Domínguez describe una situación todavía más delicada: “3500 pesos que me pagan al mes no me dan ni para las medicinas que tengo que tomar. He dejado de tomar medicamentos de hecho, y estoy comiendo una vez al día, cuando puedo”.
Y es que con una jubilación de 3.500 CUP, un cartón de huevos vendido al máximo autorizado en Villa Clara absorbería prácticamente todo el ingreso mensual.
El aceite representaría otros 2.500 pesos. El problema deja entonces de ser únicamente económico. Pasa a convertirse en una cuestión de alimentación, salud y supervivencia cotidiana.
“Hay gente que se está muriendo de hambre”
Desde Santiago de Cuba, Lidia Martínez expresa una crítica todavía más dura:
“Este gobierno ha perdido el corazón o qué? Yo tengo vecinos que se están muriendo de hambre literalmente. Gente que trabajó toda su vida y ahora no tienen ni lo más mínimo, que es un huevo, o un poquito de arroz que comerse”, asegura.
Su testimonio refleja una preocupación repetida entre jubilados y familias con ingresos estatales bajos.
No se trata solamente de que determinados productos sean caros. El problema es que los ingresos dejaron de guardar una relación razonable con el costo de cubrir necesidades básicas. Hoy el gobierno acepta con total naturalidad que un cartón de huevos cuesto más que un salario mínimo.
Villa Clara no es un caso aislado
Los controles provinciales se han extendido por diferentes territorios.
San Luis, en Santiago de Cuba, estableció referencias para productos como aceite, pollo, arroz y huevos.
En municipios holguineros como Moa y Banes también se han aplicado límites. Allí se llegó a fijar el aceite alrededor de los 2.200 CUP.
La Habana ha reforzado inspecciones y acciones contra lo que las autoridades califican como precios abusivos y especulativos.
El Gobierno intenta contener una escalada que durante meses llevó determinados alimentos a niveles prácticamente inaccesibles.
La intención de frenar aumentos descontrolados puede resultar bienvenida para el consumidor. Pero existe una contradicción evidente cuando el propio precio máximo continúa fuera del alcance de buena parte de la población.
¿110 pesos por un huevo puede considerarse un precio aceptable?
El caso del huevo permite visualizarlo con claridad.
A 110 CUP por unidad, comprar solo dos huevos diarios para una familia durante un mes costaría 6600 pesos.
No hablamos de carne de res, queso, pescado ni un producto considerado de lujo.
Hablamos de uno de los alimentos que históricamente ha servido como fuente básica de proteínas para las familias con menos recursos.
Algo similar ocurre con el aceite.
El Estado puede considerar que 2500 CUP constituye un límite frente a vendedores que pretendan cobrar 4000, 5000 o 6000. Para el jubilado que recibe 3500 o 4000 pesos, la diferencia no resuelve su problema esencial.
El problema no puede solucionarse solamente poniendo topes
Cuba ya ha experimentado anteriormente controles de precios que terminaron generando otros efectos.
Cuando el precio autorizado queda por debajo del costo real de reposición, determinados productos desaparecen del comercio formal o terminan trasladándose hacia mercados informales.
Precisamente por eso, las nuevas medidas provinciales intentan tener en cuenta importación, transporte, gastos y márgenes comerciales.
Eso puede hacer que el tope sea económicamente más realista para el vendedor.
Pero también revela algo mucho más incómodo: si 2500 CUP por un litro de aceite constituye un precio compatible con los costos actuales, entonces el problema fundamental ya no está exclusivamente en el margen del comerciante.
Está también en los ingresos.
No resulta coherente admitir oficialmente un cartón de huevos por más de 3.000 pesos mientras millones de trabajadores y jubilados reciben cantidades mensuales similares.
Los topes pueden contener determinados excesos. Pueden incluso ofrecer cierto alivio frente a precios mucho mayores.
Lo que no pueden hacer es convertir una pensión de 3500 o 4000 pesos en un ingreso suficiente para vivir.

















