El precio del pan en Cuba obliga a una familia a destinar hasta un salario mínimo mensual para comprar 15 bolsas en panaderías privadas.
Una bolsa con seis unidades cuesta 200 pesos cubanos, según el testimonio divulgado por una ciudadana identificada como Mara. El salario mínimo mensual en la isla es de 3.000 pesos.
La comparación muestra el fuerte impacto de este alimento sobre los ingresos. Con 3.000 pesos solo pueden adquirirse 15 bolsas, equivalentes a 90 panes.
Una bolsa diaria supera el salario mínimo
El gasto sería todavía mayor si el hogar comprara una bolsa cada día. Durante un mes de 30 días, esa compra alcanzaría los 6.000 pesos, el doble del salario mínimo.
“Comprar una bolsa de seis panes diarios es un lujo que pocos se pueden dar”, afirmó Mara al describir la situación de muchas familias cubanas.
El costo obliga a distribuir las compras durante el mes o reducir el consumo. Para trabajadores y pensionados con bajos ingresos, la oferta privada difícilmente puede convertirse en una solución cotidiana.
La ración estatal no cubre todas las comidas
La libreta de abastecimiento entrega una unidad diaria por persona, de acuerdo con el relato. Esa cantidad debe repartirse entre el desayuno, la merienda u otros momentos del día.
“Si desayunas no meriendas y si meriendas no desayunas”, explicó la ciudadana. También resumió las limitaciones de la cuota con otra frase: “Con un pan por persona no se puede hacer magia”.
Las panaderías privadas ofrecen productos de mejor textura y calidad, según su experiencia. Sin embargo, la diferencia de precio limita el acceso para quienes dependen de salarios estatales.
El precio del pan en Cuba funciona así como una referencia concreta de la pérdida de poder adquisitivo. Un producto básico puede absorber una parte considerable de los ingresos antes de cubrir otros alimentos, transporte, electricidad o medicamentos.
Cuba depende de alimentos importados
La situación del pan forma parte de una crisis alimentaria más amplia. Cuba importa cerca del 80% de los alimentos que consume, según datos del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas.
El país destina alrededor de 2.400 millones de dólares anuales a esas compras externas. Esa dependencia coincide con una fuerte caída de la producción agropecuaria nacional.
Entre 2018 y 2023, la producción cubana de carne de cerdo disminuyó un 95%. En ese mismo periodo, la producción de arroz cayó un 87% y la de frijoles retrocedió un 70%.
La producción de leche también bajó un 58%, de acuerdo con estadísticas oficiales recopiladas por el organismo internacional. La menor disponibilidad termina reflejada en mercados con poca oferta y precios difíciles de asumir para numerosos hogares.
En el caso del pan, una persona que dedicara todo el salario mínimo a este alimento podría comprar 90 unidades en establecimientos privados, sin reservar dinero para el resto de sus necesidades mensuales.
















