Contrario a lo que muchos cubanos de dentro y fuera de la isla esperan, la estrategia de Donald Trump hacia Cuba no busca resultados inmediatos. Marco Rubio asegura que Washington apuesta por la paciencia, la perseverancia y una presión sostenida durante los próximos años. Un plan criticado por muchos que aseguran que con esa estrategia quien más sufre es el pueblo.
El secretario de Estado explicó a Axios que el objetivo es cerrar cada alternativa que permita al Gobierno cubano aliviar las consecuencias de las sanciones. “Lo que intentamos enseñarles es que no hay escapatoria”, afirmó Rubio.
Una estrategia pensada para mantenerse en el tiempo
Rubio considera que La Habana intenta ganar tiempo mediante cambios económicos limitados y nuevas fórmulas para conseguir recursos.
Su respuesta, según explicó, consiste en bloquear esos mecanismos a medida que aparezcan.
“Cada vez que crean un nuevo mecanismo para intentar escapar de la soga, simplemente se lo cerramos”, aseguró.
Rubio añadió que las autoridades cubanas no deberían esperar un cambio rápido de política desde Washington:
“Esto no va a desaparecer en los próximos dos años y medio”, señaló. Un planteamiento que hace entender que desde la Casa Blanca tampoco esperan un cambio rápido en Cuba, y se preparan para mantener las presiones al menos por dos años más.
El secretario de Estado resumió así una parte fundamental del plan: mantener la presión durante todo el mandato de Trump, algo que desilusiona a no pocos cubanos que esperan un desenlace más rápido.
“Una de las cosas que hemos perdido en la política exterior y la geopolítica estadounidenses es el concepto de paciencia y perseverancia”, afirmó.
Más sanciones y presión económica sobre Cuba
Axios contabiliza alrededor de dos docenas de medidas adoptadas desde el año pasado contra el Gobierno cubano.
Las acciones alcanzan a 40 entidades, entre empresas extranjeras y compañías estatales vinculadas con sectores como combustible, minería y banca.
También incluyen sanciones económicas, restricciones de visado y revocaciones de residencia que afectan al menos a 38 personas.
Washington mantiene además su campaña contra el programa cubano de exportación de servicios médicos.
Estados Unidos sostiene que determinadas condiciones laborales de esos profesionales pueden constituir trata de personas.
La administración también ha publicado informes sobre derechos humanos, terrorismo y actividades políticas atribuidas al Gobierno cubano.
El fin del apoyo venezolano cambió los cálculos
Rubio considera que uno de los acontecimientos que más alteró la situación cubana fue la caída de Nicolás Maduro.
Venezuela llegó a suministrar a Cuba hasta 100.000 barriles diarios de petróleo, según los datos citados por Axios.
La Habana también obtenía ingresos mediante la comercialización de parte de ese combustible en el exterior.
“Por primera vez en la historia de Cuba, el país carece de dos cosas en las que siempre ha confiado: un patrocinador externo y la falta de atención de Estados Unidos hacia el país como una prioridad absoluta”, dijo Rubio.
Según el secretario de Estado, Washington pretende impedir que Cuba encuentre otro respaldo internacional capaz de sustituir ese apoyo.
“No van a conseguir un patrocinador en los próximos dos años y medio”, aseguró.
Estados Unidos vende más combustible a la isla
La presión estadounidense no ha detenido todo el comercio entre ambos países.
Durante los primeros seis meses de 2026, las exportaciones estadounidenses de combustible hacia Cuba alcanzaron 96 millones de dólares, según cifras citadas por Axios.
Más de la mitad de ese monto correspondió solamente a junio.
Un empresario relacionado con ese comercio aseguró al medio que algunas empresas cubanas han buscado mecanismos inusuales para realizar pagos.
Según su versión, algunas personas habrían viajado a Miami con cadenas de oro para utilizarlas como forma de intercambio ante las dificultades bancarias.
Washington prepara nuevas acciones
La administración Trump tampoco considera concluido su programa de sanciones.
Funcionarios citados por Axios reconocieron que el informe “Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI”, publicado por el Departamento de Estado el 20 de julio, sirve como base para futuras medidas.
Rubio no explicó qué acciones concretas podrían derivarse del documento.
El informe analiza actividades de espionaje, influencia política y propaganda que Washington atribuye al Gobierno cubano.
Michael Bustamante, historiador y profesor de la Universidad de Miami, cuestionó el contenido del documento.
“Es un documento político. No es un gran análisis histórico. Le falta muchísimo contexto”, declaró.
Contactos sobre una eventual transición en Cuba
Axios también asegura que Rubio mantiene conversaciones con Raulito Castro, nieto de Raúl Castro, sobre posibles escenarios de cambio político.
La administración estadounidense intenta igualmente establecer contactos con otros funcionarios cubanos.
El objetivo sería identificar personas capaces de participar en una eventual coalición favorable a reformas.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses reconocen que resulta difícil conocer con precisión las relaciones internas dentro del poder cubano.
Axios también menciona la existencia de un grupo de trabajo de la CIA dedicado a Cuba. Un funcionario estadounidense aseguró que su actividad no representa una novedad sustancial.
¿Qué espera conseguir Trump antes de terminar su mandato?
Rubio no anticipa una transformación inmediata del sistema cubano.
Su expectativa es que la combinación de sanciones, presión económica, aislamiento internacional y vigilancia de nuevas fuentes de financiamiento reduzca progresivamente las opciones de La Habana.
La administración considera que dispone todavía de tiempo para sostener esa estrategia.
“Mi nivel de confianza es que, cuando esta administración termine, como mínimo, Cuba estará en una senda irreversible hacia un futuro diferente”, afirmó Rubio. Una declaración que resume las aspiraciones de Estados Unidos, donde no ven claramente un cambio a corto plazo.

















