Una filtración de datos del DHS habría expuesto información de más de 41.000 empleados y contratistas, según el grupo que reivindicó el robo.
El colectivo, que se identifica como Department of Peace, aseguró haber extraído los registros de sistemas internos del Gobierno de Estados Unidos. El material incluye nombres, datos de contacto, cargos y asignaciones laborales de personal de varias dependencias federales.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) reconoció que tenía conocimiento de una posible brecha de seguridad. También aseguró que trabajaba para atender el incidente y proteger a sus empleados, y anunció que ofrecería información adicional cuando estuviera disponible.
Los registros abarcan varias agencias migratorias
El conjunto de archivos circula bajo el nombre de Icepick. Entre el personal señalado figuran trabajadores del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
También aparecen empleados del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) y de otras áreas del departamento. La información incluye referencias a integrantes de la Patrulla Fronteriza y personal vinculado con operaciones encubiertas.
La organización sin fines de lucro Distributed Denial of Secrets recibió los archivos y los publicó con una herramienta de búsqueda. Sus responsables sostienen que permiten investigar la estructura del departamento e identificar a quienes supervisan determinadas políticas y operaciones.
La respuesta de Okta y los riesgos para el personal
La filtración de datos del DHS también involucra una afirmación sobre el sistema de acceso único de Okta. Esa plataforma habría servido como vía de entrada a los entornos gubernamentales.
La compañía tecnológica afirmó que no tenía pruebas de una vulneración de sus propios sistemas o datos. Esa respuesta no equivale a confirmar el mecanismo de acceso descrito por los atacantes.
Especialistas en seguridad advierten que combinar datos laborales, relaciones jerárquicas y funciones sensibles podría facilitar intentos de suplantación de identidad. También señalan posibles riesgos para investigaciones en curso.
La exposición del personal contrasta con la defensa del anonimato de los agentes durante las operaciones migratorias del Gobierno de Donald Trump. Las autoridades sostienen que ocultar sus identidades ayuda a protegerlos de amenazas, agresiones y represalias.
Organizaciones críticas de ICE consideran que conocer su estructura permite investigar posibles abusos. Funcionarios y exdirectivos, por su parte, advierten que divulgar esa información puede poner en riesgo a agentes y familiares.
















