Cuba pide hervir el agua en plena crisis de apagones y escasez de productos para potabilizarla. Más detalles de inmediato.
La crisis de los servicios básicos en Cuba suma un nuevo capítulo. Autoridades del gobierno de Camagüey pidieron a la población hervir el agua antes de consumirla ante la grave escasez de cloro gas y sulfato de alúmina, dos productos esenciales para el tratamiento del agua potable en las plantas potabilizadoras del país.
La situación fue reconocida oficialmente por la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Camagüey, que admitió problemas para garantizar la calidad del agua debido a la falta de insumos químicos y a los continuos apagones que afectan el funcionamiento de las instalaciones hidráulicas.
Según explicó Daniel Fuentes Milanés, director provincial del sector, el déficit eléctrico ha complicado aún más el proceso de potabilización, obligando a recomendar métodos alternativos de tratamiento dentro de los hogares.
Sin embargo, la recomendación llega en medio de una realidad especialmente compleja para millones de cubanos. Hervir agua requiere combustible o electricidad, dos recursos cada vez más escasos en la isla. Los apagones superan las 20 horas diarias en numerosas provincias y la crisis del gas licuado obliga a muchas familias a cocinar con carbón vegetal, cuyo precio se ha disparado en el mercado informal.
Ante la falta de productos químicos para el tratamiento industrial del agua, las autoridades anunciaron un aumento en la producción de hipoclorito de sodio al 1%, destinado a la cloración manual en los hogares.
Las autoridades sanitarias recomiendan utilizar tres gotas de hipoclorito por cada litro de agua y esperar al menos diez minutos antes de consumirla.
Además, en municipios como Nuevitas y Guáimaro, así como en la planta potabilizadora Las Flores, se ha orientado decantar el agua antes de su uso debido a los altos niveles de turbidez detectados en los embalses que abastecen esas zonas.
Apagones dificultan aún más la crisis del agua
La recomendación de hervir el agua coincide con uno de los momentos más críticos para el Sistema Eléctrico Nacional.
Este miércoles la disponibilidad energética del país rondaba apenas los 970 megavatios frente a una demanda superior a los 2.500 MW, con un déficit previsto cercano a los 2.000 MW durante el horario pico nocturno.
La falta de electricidad no solo afecta a las familias. También limita el funcionamiento de las plantas potabilizadoras y de los sistemas de bombeo, agravando los problemas de acceso al agua potable.
Actualmente cerca de 2,7 millones de cubanos carecen de acceso regular al agua y alrededor de 10 millones sufren interrupciones frecuentes en el suministro, mientras el sistema hidráulico opera con apenas el 37% del combustible que necesita.
Crece la preocupación por enfermedades transmitidas por el agua
La crisis adquiere una dimensión sanitaria aún más preocupante tras el aumento de los casos de hepatitis A reportados en varias provincias.
Solo en Camagüey se registraban entre 30 y 40 casos diarios de la enfermedad durante los últimos meses, mientras medios oficiales reconocieron recientemente que todas las provincias del país han reportado contagios.
La hepatitis A se transmite principalmente a través del consumo de agua o alimentos contaminados, por lo que la escasez de productos para la potabilización aumenta los riesgos para la población.












