Marrero asegura que Cuba seguirá construyendo el socialismo en medio de apagones, crisis de combustible y escasez de alimentos para los cubanos de a pie. «¿Ellos saben cómo estamos viviendo?», responden los cubanos.
Mientras millones de cubanos enfrentan apagones de más de 20 horas diarias, una severa escasez de alimentos, falta de combustible y una economía en contracción, el primer ministro Manuel Marrero Cruz aseguró este miércoles que Cuba continuará avanzando en la construcción del socialismo mediante un amplio paquete de reformas económicas y sociales.
Durante el Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), celebrado en La Habana, las autoridades reconocieron que el país atraviesa la crisis multidimensional más profunda desde el llamado Período Especial de los años noventa.
Según los datos presentados en la reunión, el primer semestre de 2026 ha estado marcado por una fuerte caída de la actividad económica y un déficit promedio de generación eléctrica de 1.955 megavatios, lo que ha provocado afectaciones de hasta 20 horas diarias en buena parte del territorio nacional.
Gobierno anuncia 176 medidas para transformar la economía
Ante este escenario, Marrero explicó que el Gobierno prepara un paquete de 176 propuestas agrupadas en 23 áreas estratégicas que serán presentadas a la Asamblea Nacional.
Las medidas abarcan sectores clave como la agricultura, el sistema bancario, la inversión extranjera, el comercio exterior, el turismo, la política salarial, el transporte, la transformación digital y la dolarización parcial de la economía.
También incluyen cambios relacionados con el modelo de gestión empresarial, las relaciones de propiedad, la autonomía municipal y el sistema de subsidios.
Según el primer ministro, las propuestas buscan impulsar profundas transformaciones económicas sin abandonar los principios del modelo socialista.
«No se trata solo de resistir, sino de avanzar y desarrollarnos», afirmó durante su intervención.
Más apertura económica sin abandonar el modelo socialista
Entre los aspectos más llamativos anunciados por el Gobierno figura una mayor apertura al capital privado y el reconocimiento de los mecanismos de mercado como herramientas para asignar recursos de manera más eficiente.
Sin embargo, las autoridades insistieron en que estas reformas no representan un cambio de sistema.
De acuerdo con el documento debatido por la dirección del PCC, Cuba continuará dentro del proceso de construcción socialista y las nuevas medidas responden a la evolución natural de ese modelo.
«Estas transformaciones no constituyen una desviación del proyecto socialista», defendieron los dirigentes.
Las declaraciones llegan en un momento especialmente complicado para la población cubana.
La escasez de combustible ha provocado afectaciones al transporte y a la generación eléctrica, mientras que la falta de divisas limita las importaciones de alimentos y materias primas.
En numerosas provincias se reportan apagones superiores a las 24 horas, problemas de abastecimiento de productos básicos y una creciente inflación que continúa erosionando el poder adquisitivo de los salarios y pensiones.
Mientras el Gobierno atribuye buena parte de la crisis al endurecimiento de las sanciones estadounidenses y a las dificultades para acceder a financiamiento internacional, muchos cubanos cuestionan la falta de resultados concretos tras años de reformas económicas parciales.












