La refinería de Cienfuegos procesa crudo ruso para frenar apagones, pero el gas licuado no llega a las casas y las colas de gasolina son interminables. ¿A dónde va el combustible?
Tras cuatro meses de inactividad total, la refinería de Cienfuegos ha vuelto a encender sus hornos para procesar un lote de 100 000 toneladas de crudo ruso. La operación, que según el reporte del periodista Bernardo Espinosa debe completarse en un ciclo de 15 días, busca estabilizar un Sistema Eléctrico Nacional que opera al límite. Los especialistas aseguran que la calidad del petróleo importado permite una «estabilidad perfecta» en las plantas, pero mientras las chimeneas humean, la realidad en la calle sigue siendo de asfixia.
La logística actual prioriza el envío de diésel y fuel oil hacia la generación eléctrica, específicamente para blindar servicios críticos como el grupo electrógeno de Cabaiguán y hospitales en Matanzas, Ciego de Ávila y La Habana.
Según la información oficial, unas 150 pailas salen diariamente de la terminal cienfueguera, mientras que el ferrocarril intenta conectar el suministro con Las Tunas para oxigenar las provincias orientales. Sin embargo, el contraste entre las cifras de distribución y la disponibilidad real para la población es abismal.
Prioridades estatales vs. el vacío en los hogares
A pesar del movimiento de camiones y buques hacia la Isla de la Juventud, el cubano de a pie no siente el alivio. En La Habana, la situación en los servicentros es crítica. A. Gallardo reporta que en el CUPET de Bacuranao los tickets ya superan los 10 000 por establecimiento, una cifra que pulveriza cualquier esperanza de abastecimiento rápido. La falta de transparencia en la repartición genera un malestar creciente, mientras usuarios como M. Armas señalan que la parálisis económica y los negocios privados detenidos por falta de energía siguen pasando factura al bolsillo popular.
El tema del gas licuado (GLP) es otro punto de fricción. Aunque el reporte televisivo asegura que se está obteniendo gas para centros sociales, residentes de Cienfuegos como V. Martínez y N. Chuli denuncian que la población no recibe el cilindro desde hace meses —en algunos casos desde agosto del año pasado—.
Esta desconexión entre el combustible que «sale de la planta» y el que «llega a la cocina» alimenta el escepticismo de ciudadanos como J. A. Bofill, quien sentencia que, por muchas toneladas que lleguen de Rusia, el pueblo no verá una gota. Con el crudo ruso ya en proceso, la pregunta no es cuánto se produce, sino cuánto llegará realmente a las manos de quienes hoy cocinan con carbón o esperan semanas por un poco de gasolina.













no ha dejado de haber gasolina para los taxis en tres servicentros del vedado capitalino, desde mucho antes de llegar el petróleo ruso. en el servicentro para los T en ocasiones hay gasolina pero también se ven carros con chapa P que no sabemos cómo «resuelven».