El Miami Herald revela el impacto del informe del Cato Institute: solo 15 cubanos lograron la Green Card en enero frente a una ola de arrestos récord.
El «privilegio cubano» en Estados Unidos parece haber llegado a su fin de manera abrupta. Según un análisis del Cato Institute publicado por el Miami Herald, las aprobaciones de residencias permanentes para los naturales de la isla se han desplomado un 99.8% desde diciembre de 2024. Los datos, compartidos por la periodista Nora Gámez Torres, muestran una pinza migratoria sin precedentes: mientras el camino legal se cierra, la persecución aumenta con un incremento del 463% en los arrestos de ICE.
La administración Trump ha logrado, en la práctica, detener la maquinaria de la Ley de Ajuste Cubano. En octubre de 2024, antes del cambio de mando, el servicio de inmigración aprobaba más de 10 000 residencias mensuales para cubanos. Para finales de 2025, esa cifra se redujo a apenas unas decenas. En enero pasado, de las 7086 solicitudes presentadas, solo 15 personas obtuvieron la Green Card, dejando a miles de familias en un limbo jurídico que la comunidad no conocía desde los años sesenta.
Un cambio de reglas en el corazón de Miami
Como se ve en el reporte del Cato Institute citado por el Herald, este frenazo no es una casualidad administrativa. David Bier, director de estudios de inmigración de dicha institución, asegura que se trata de una estrategia para desmantelar cualquier vía de permanencia legal. Al eliminar programas como el parole humanitario —que permitía a los cubanos trabajar legalmente bajo patrocinio—, la actual gestión los deja vulnerables ante el brazo operativo de inmigración.
Esta política está golpeando directamente al sur de Florida, donde reside el núcleo duro de la migración cubana. El contraste es violento: los arrestos de cubanos pasaron de menos de 200 mensuales a finales de 2024 a superar los 1000 por mes un año después. Es una realidad que fractura incluso el apoyo político en Miami; una encuesta de Bendixen & Amandi International revela que, aunque el exilio apoya la mano dura contra La Habana, el 68% rechaza las deportaciones de cubanos sin antecedentes penales.
El cerrojazo a la inmigración legal
El análisis de Bier subraya que el objetivo no es solo frenar la entrada ilegal, sino reducir a la mitad toda la inmigración legal. Las residencias basadas en lazos familiares han caído un 20% para todas las naciones, pero el castigo hacia Cuba es proporcionalmente mayor por la paralización de la Ley de Ajuste.
Para quienes esperan por asilo o naturalización, el retraso actual los expone a perder sus permisos temporales, convirtiéndolos automáticamente en blancos para ICE. Sin una vía clara para regularizarse, el mensaje de la Casa Blanca es que la excepción cubana ha sido archivada permanentemente.











